jueves, 27 de septiembre de 2012

Mis estapas del duelo...

De pronto este escrito pueda estar sujeto a modificaciones futuras, conforme a lo que voy viviendo, solo se trata de mi experiencia, no de un manual de la vida. La idea surge inspirada en las cinco o seis etapas del duelo de las que me habló mi padrino aunque él no las recordó con exactitud y yo tampoco las busqué... estas son mis etapas, este ha sido mi proceso. Ahí va:

1) Pocas lágrimas, las hay pero controladas y acompañadas por un sentimiento infinito de profunda tristeza. Es el momento inmediato, reciente, es el mismo sábado en que tuvimos que despedirnos de mi perrito. Me gusta contar con personas claves en mi vida, personas en las que confío y en quienes sé que encuentro un apoyo. Por eso ese mismo sábado me vi con Moncho (mi padrino) y luego con Tavo, mi mejor amigo. Ese día hubo dos cosas que me conmovieron: una motivo de sonrisa (ver a una familia con una perrita cachorrita en Centro Chía y descubrir que su nombre era Chispa) y otras motivo de tristeza (llegar al apto de Sebas, el amigo de Tavo y encontrarme con Toby). Fue el momento más triste de ese día, y de algún modo también el más bonito proque Tavo supo contenerme.

También fue duro y difícil asumir que dentro de la veteriaria solo estaba el cuerpo de mi Chispitas, ya sin vida. Sin embargo, desde el momento en que llegó el coche fúnebre (una van), pasando por el recorrido hacia el cementerio y una vez estando allá, en los jardines de Funeravet, viendo como le echaban tierra a esa cajita de cartón en la que descansaba mi perrito, todo ese tiempo, esos momentos, mis padres y yo los vivimos con algo de tranquilidad y mucho de solemnidad.

2) Asumir lo que pasó conmigo físicamente. Supongo que lo somaticé y no me gustó sentirme así. Ese día, el domingo siguiente a la partida de Chispitas, comprendí que la expresión "sentir una opresión en el pecho" es algo que pasa de forma literal y fue lo que me pasó a mi, sumada a una leve sensación de ahogo. La primera vez que me sentí así fue el sábado en la tarde mientras esperaba a Moncho (él estaba en clase en mi U, está tomando una maestría) en el parqueadero de la Olímpica que queda antes de Teletón. Tras más o menos unos 15 mins de esperarlo me comenzó a coger el sueño y en ese ratico que medio pestañié, sentí que se me aceleraba el corazón, lo asocié de una con lo que me pasa cuando regreso de tierra caliente, ese agite por el cambio de altura, me sentí exactamente igual.

Luego, al despertar el domingo con la llamada de Tavo a mi cel (él se quedó arriba y tenía que madrugar, yo puse la alarma pero la ignoré cuando sonó), subí como un rayo al cuarto de huéspedes donde él se quedó. Tampoco fue la carrera de la vida pero sí volví a sentir el agite. Y luego en el trabajo fui asimilando mejor la opresión que sentía en el pecho. El lunes también tuve que lidiar con esa sensación y poco a poco asumir el papel de niña adulta grande que se encontraba trabajando y no podía dejar que el dolor la rebasara y la derrumbara. Entonces, con esa opresión en el pecho, y ese dolor del alma, decidí concentrarme en mi trabajo.

3) Dios está en la música y a través de ella encuentro una dosis infinita de Su fortaleza. El lunes al regresar del trabajo para mi casa (recorrido en Transmi), quise escuchar música con el cel pero solo la del playlist God's music. La primera que sonó fue "No me soltarás" de Rojo. Esa canción me tocó la primera vez que la escuché porque fue perfecta para lo que estaba atravezando en mi vida en ese momento, es un impacto que no pasa dos veces con una canción de Dios, la segunda lo que hace es algo sencillo pero clave: CONFIRMA! Luego sonó otra que conozco aunque no me sé muy bien y encontré en una pequeña frase unas palabras de ánimo para seguir adelante, las transmití a mi perfil de BBM.

Lo fuerte, asombroso, choqueante pasó al día siguiente, martes. Me dio por llevar el tablet al trabajo y escuché música un ratico mientras trabajaba  (ok, miento, por la música no me concentré). La puse en modo aleatorio, TODA MI MÚSICA, no solo las canciones de Dios. Y resultó sonando una que no recuerdo haber descargado, que nunca había escuchado pero que definitivamente, fue y es perfecta para el momento que estoy atravezando.... la escuché una y mil veces hasta que llegó mi jefe, acá la dejo con subtítulos:



Eso fue lo más poderoso y fuerte de la semana porque... no entiendo cómo llegó esa canción a mi Tablet si yo nunca bajo música por ahí, solo por el pc y la paso a través de Dropbox, pero esta canción no la tenía en el pc, ni en el cel ni en ninguna otra parte, solo en el tablet... me parece que esto alcanza a tener tintes de milagro e independientemente de eso, mi Dios es muy grande y de verdad se dio garra con ese mesaje. He encontrado una fuente infinita de fortaleza en Él, aunque en definitiva eso no quita el dolor de mi corazón por dos motivos: 1) soy humana y ¿cómo no voy a sentir? 2) me duele por una razón muy sencilla: amé mucho a mi perrito, a mi compañero de la vida, y el dolor, por maluco que sea, representa todo ese afecto.

4) Pequeñas formas de evocarte, cómodas dosis de tristeza. En el blog que creé tras la partida de Chispas, parte de mi idea-ejercicio es escribir y pensar como si le hablara a mi perrito, al recuerdo de él que vive en mí. Algo de eso se intentó filtrar en este escrito pero simplemente es cuestión de cambiar la conjugación de verbos y pasarlos de segunda a tercera persona. Sin embargo no pude hacer ese cambio con este cuarto numeral al enunciarlo: "pequeñas formas de evocarTE" (osea a mi Chispitas).

Hay cosas que me hacen recordarlo y me conmueven. Contaré algunas: el jueves me regresé de Andino en taxi, tras haber entrevistado a Omar Vásquez. Cuando ya estaba cerca de mi casa, en el carro de adelante vi un perro de la misma raza de Chispas, subido en la parte de atrás. Ese perro estaba solo a una orilla del palomar (asi le dicen a esa parte mis papás, yo no sé), osea como entre el cojín del pasajero de atrás y la ventana. A mi Chispis le gustaba esplayarse a sus anchas en todo ese espacio, pero de todas formas al ver a ese perro me acordé de él. Ese fue un instante fugaz de nostalgia.

El lunes sí hubo algo que vi y fue llanto instantáneo o al menos aguada de ojos y un par de lágrimas en mi rostro: ver que Sara (Protagonistas), al llegar a su casa, luego de saludarse con todos sus familiares, se agachaba para responder el saludo de su perrita. Hoy me enteré por cierta nota que vi por ahí en KienyKe, que es una niña y se llama Lola. Me partió el alma cuando vi que se saludaba con ella. Y tras unos segundos hice la asociación con la vez en que llegué de Canadá y al salir de aduana lo primero que vi fue a mi perrito asomado sobre la reja porque mi mamá lo tenía alzado... :(.

Ayer cuando terminé de verme los dos epis nuevos de Glee (cuarta temporada) por Cuevana, también quedé con cierta sensación de tristeza... Ahí sí me tocó meter un poquito de mi yo analítico para entender qué me pasaba... veía mi historia reflejada en el hecho de que Rachel y Brittany estuvieran tristes porque Finn y Santana (sus respectivos amores) hubieran seguido adelante con sus vidas aunque las siguieran amando, cosa que a ellas les costaba: Rachel lidiando con su soledad en Nueva York y un ambiente hostil en NYADA, Britany con la dificultad de tener que repetir el último año en la escuela. Finn perdido del mapa, en la armada y Santana muy ocupada en, no me acuerdo para dónde fue que se fue, con prácticas costantes de porristas, pareciera que se hubiera olvidado de Brittany.

Mi perrito cogió por el camino de la eternidad y aquí estoy yo. Con una gran fortaleza que me ha dado Dios, pero lidiando con el dolor de mi corazón. Esa identificación-asociación fue lo que me hizo poner triste ayer por un ratico.

Y hoy, bueno, hoy solo te recordé, tratando de sacar las enseñanzas de este proceso de duelo para compartirlas en el estudio bíblico a raíz de un tema que tocó Felipe, no me puse triste, pero si es algo de lo que me cuesta hablar y se me alcanzaron a aguar los ojitos.

Me ha costado pero ahí voy. Esta cuarta etapa es como tristeza de a raticos y a la vez me da una especie de capacidad de contemplación. FIN.

******************

Edición:

5) Melancolía... el factor domingo, trabajo y "un día más del calendario" tiene TODO que ver...

Edición, 2 de octubre:


  • 5b) El cierre de la melancolía. Ayer se me vino a la mente la canción Como dueles en los labios de Maná... así como de esas cosas que pasan por la mente sin razón aparente aunque con la letra de esa canción era más que obvio por qué la evocaba y con qué la asociaba. Venía en el Transmi de regreso a mi casa y fue frustrante descubrir que no tenía en el cel esa canción... El 30% de las frases me aplican... el otro 70% lo hace la melodía, qué canción tan hermosa y triste. Pero escucharla y sentirme identificada en algunas partes, NO me entristeció en lo absoluto, me agradó.


Olvidé poner la fecha de la primera edición de este post (cuando escribí el numeral cinco), fue un día de la semana pasada y ps estaba full embargada por ese sentimimiento de melancolía, incluso busqué frases y cosas que me identificaran y encontré una que me pareció muy bella: "Melancolía: manera romántica de estar triste". Y bueno, no sé, la verdad pienso que con esa canción de Maná, sumado al hecho de haber cumplido años y haber podido dejar decorada la tumba de mi perrito bien bonita, cierro con tranquilidad esta etapa de melancolía.

6) No sé como se llama pero... es como la "evolución positiva" de la melancolía, es la capacidad de recordar y sonreír. Es algo que hice ayer como la mejor muestra para ejemplarizarlo:


No hay comentarios: